EL SINDROME DEL TERCER AÑO
Juan Ramón Martínez. Los nacionalistas no han podido repetir mandato constitucional. Callejas no pudo entregar la banda presidencial a su correligionario Oswaldo Ramos Soto. Ricardo Maduro tampoco pudo hacerlo con Porfirio Lobo Sosa . Y la causa visible es que durante los dos primeros años, hacen un gobierno extraordinario dentro de la mediocridad que caracteriza la función pública en Honduras. Pero el tercero y cuarto año, son un desastre: destruyen la unidad partidaria interna, se desbordan las pretensiones presidenciales y se convierte la corrupción en una actividad muy parecida a la de las ratas cuando el barco, escorado, inicia su recorrido al fondo del mar. Se oyen lamentos por todos lados, peleas por minucias y expresiones ilógicas que no tienen sentido, frente a la una realidad en que inevitablemente el partido que está en la oposición, les gana con facilidad las elecciones. Éste síndrome del tercer año, escapa a la atención de los nacionalistas. Embrocados en el festín, ena...